jueves, 28 de octubre de 2010
INEM
He pensado en tatuarme mi número de la seguridad social en la frente, quizá algún día se agilicen los trámites que hoy me ocupan. Cuanto menos podré sellar el paro dándole un cabezazo al escritorio de la recepción de la oficina de empleo en la que me han inscrito. De momento, mientras que llegue ese día, estoy atado a un número, un número que me retiene a su vez en una silla sin poder esperar nada más que el vacío que se esconde tras la sucesión de números. Llega un momento que son todos iguales, no hallo diferencias entre los dígitos; llega un momento en que, tras haberme leído un libro de ciento diez páginas y dos veces el periódico, sólo puedo ver píxeles palpitando en el luminoso.
martes, 26 de octubre de 2010
DOLO
No tiene porque haber un nombre, tampoco siento la necesidad de mostrar mi rostro. No existe la intención de demarcar, acotar, limitar en definitiva, esta cierta inventiva en torno a una persona. Cierta, porque en el fondo todo no es más que un robo, otro crimen perfecto donde hago mío lo que no es mío, lo que pertenece a otros que, a su vez, tomaron lo que no era suyo haciéndolo suyo de cara al escaparate. Y es que la creación no es más que la eterna modificación del primer ladrido. Vuelvo la vista atrás, me alejo de la pantalla mientras me pregunto que fue de aquellos cuadernos viejos manchados con tinta a la luz de las velas y, como me sugirieron, le pregunto al Gordo de que coño va todo esto. No dice nada, me mira de reojo mientras bosteza y se estira como en aquel poema. Quizá todo no se más que eso: bostezar entre sueño y sueño.
miércoles, 20 de octubre de 2010
ENTROPíA
Esta noche no me apetece escribir y, sin embargo, por insomnio, escribo; escribo las mismas banalidades de siempre, las mismas banalidades en las que me doy importancia, las mismas banalidades con las que, sin quererlo, insisto en describir, dándoles una vida que no tienen, todas mis inseguridades: un ser asustado que se esconde en poses que no llegan a ser sinceras, poses que sólo, de pasada, se atreven a mostrar una verdad que no llega a ser cierta.
martes, 12 de octubre de 2010
UNA VEZ MáS
he dejado que pase el tiempo,
he dejado que el viento, y las primeras lluvias,
se lleve las palabras, las mismas palabras de siempre.
Me he alejado, en su ausencia,
en la construcción de un propósito.
Ahora de vuelta a este ahora,
todo gira entorno a un plan nada secreto,
la espera del momento,
esa calma entorno a un nuevo comienzo.
he dejado que el viento, y las primeras lluvias,
se lleve las palabras, las mismas palabras de siempre.
Me he alejado, en su ausencia,
en la construcción de un propósito.
Ahora de vuelta a este ahora,
todo gira entorno a un plan nada secreto,
la espera del momento,
esa calma entorno a un nuevo comienzo.
viernes, 1 de octubre de 2010
ANSIEDAD
Despertar en la esquizofrenia: un cotidiano no saber que hacer, un no querer hacer nada; por contrapartida, un imperativo sin rostro que me fuerza a buscar un hacer: trabajar, consumir: hacer producto, consumir producto;
al final no ser más que un producto.
saberse el resultado de las condiciones históricas de la producción en las que se ha nacido, crecido, y en las que buscamos reproducirnos: continuamente volver a ser.
un grito interno: el aullido que de las entrañas no puede salir.
jueves, 23 de septiembre de 2010
LUZ
Vuelve la luz. Ahora, cuando comienza otro invierno
regresa a mí
un tenue palpitar de la esperanza. Una salida. Un, nuevo, comienzo.
Sendero sinuoso por el que abandono la sombra
del abatimiento. Escollo
en el que encalló mi navío. El único
que tengo
que es mi cuerpo.
Y hacia una antigua y conocida
luz
caminando, sin los lastres del miedo y la ansiedad,
me dirijo.
regresa a mí
un tenue palpitar de la esperanza. Una salida. Un, nuevo, comienzo.
Sendero sinuoso por el que abandono la sombra
del abatimiento. Escollo
en el que encalló mi navío. El único
que tengo
que es mi cuerpo.
Y hacia una antigua y conocida
luz
caminando, sin los lastres del miedo y la ansiedad,
me dirijo.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
HIPéRBOLE
martes, 14 de septiembre de 2010
RINCóN DE SOLEDAD
El interior de un cuadro pixelado en un instante no detenido: una hoja arrancada del cuaderno planeando sobre el suelo, un disco rallado que repite los mismos compases de la canción, un teclado que no funciona y me devuelve, bolígrafo en mano, al cuaderno, un perro dormido cambiando de postura en el sillón, una rueda de bicicleta pinchada pidiendo una nueva oportunidad, el calor que no consigue detener el tiempo, apenas estirarlo un poco.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
FUEGO
lunes, 6 de septiembre de 2010
ESPLíN
sábado, 4 de septiembre de 2010
TARDE EN CALMA
En un tranquilo suceder, las horas pasan sin ser vistas, confundidas entre las melodías de viejas canciones. Mientras tanto, yo me dejo caer sobre el teclado sin saber cuanto tiempo permaneceré en él.
No importa, son sólo unas pocas horas. Porciones de tiempo objetivadas que nada saben del pulso de los corazones.
No importa, son sólo unas pocas horas. Porciones de tiempo objetivadas que nada saben del pulso de los corazones.
jueves, 2 de septiembre de 2010
NADA
miércoles, 1 de septiembre de 2010
AMENAZANDO TORMENTA
viernes, 27 de agosto de 2010
TARDE EN SILENCIO
Pertenezco a esos: los que piensan que ya está todo dicho. Le doy vueltas en mi cabeza y busco algo no pronunciado: los recibos de la luz se acumulan en la mesita de la entrada, no les importa su soledad, asumen en silencio su abandono; las plantas gritan en silencio hasta que pierden el color verde de sus hojas, veo sus gritos y les doy su ración de agua. Nada me importa mientras permanezca el silencio de lavadoras viejas y radios mal sintonizadas. Afuera, más silencio. Son las cuatro de la tarde, es verano, hace calor. Un desierto de asfalto con oasis de saldo. Lo que queda: un horizonte plano en el que ejecutar nuestras elecciones. Ya lo dijo Bukowski: poco amor/ o poca vida/ no es tan malo// lo que cuenta/ es observar las paredes/ yo nací para eso.
jueves, 26 de agosto de 2010
AGENCIAMIENTO #5 y #6
Hoy son ellas son las que hablan:
sOY LA PERRA MáS PERRA QUE JAMáS NADIE HAYA ABANDONADO.
miriam reyes
...pOR SABER QUE NO HAY CALOR COMO EL QUE QUE ME DISTE AL CORRERTE DENTRO.
ana pérez cañamares
sOY LA PERRA MáS PERRA QUE JAMáS NADIE HAYA ABANDONADO.
miriam reyes
...pOR SABER QUE NO HAY CALOR COMO EL QUE QUE ME DISTE AL CORRERTE DENTRO.
ana pérez cañamares
miércoles, 25 de agosto de 2010
AGENCIAMIENTO #2 y #3
tODOS LOS TéRMINOS QUE ELIJO PARA PENSAR SON PARA MI TéRMINOS EN EL SENTIDO PROPIO DE LA PALABRA: VERDADERAS TERMINACIONES.
antonine artaud
cUANDO UNO ESCRIBE HASTA CONVERTIR LA ESCRITURA EN UN VICIO, LO úNICO QUE HACE ES EXPLORAR. y PARA EXPLORAR HAY QUE IR HASTA EL FONDO. lO PEOR ES QUE UNA VEZ EN EL FONDO ES IMPOSIBLE REGRESAR.
pedro juan gutierrez
antonine artaud
cUANDO UNO ESCRIBE HASTA CONVERTIR LA ESCRITURA EN UN VICIO, LO úNICO QUE HACE ES EXPLORAR. y PARA EXPLORAR HAY QUE IR HASTA EL FONDO. lO PEOR ES QUE UNA VEZ EN EL FONDO ES IMPOSIBLE REGRESAR.
pedro juan gutierrez
sábado, 21 de agosto de 2010
LA MáS DULCE DE LAS MENTIRAS
Y todo se acabó.
Al verla de espaldas andando hacia la salida de la estación
mientras mi tren se alejaba,
me di cuenta:
todo iba a terminar,
no íbamos a volver a vernos.
Unas cuantas llamadas de teléfono,
y unas cuantas conversaciones de Messenger,
alargaron el final.
Con el tiempo
nos fuimos cansando de la distancia,
las llamadas de teléfono
y las conversaciones de Messenger
poco a poco
se fueron reduciendo
hasta producirnos incomodidad.
Lo último que escuche de sus labios:
nunca he querido ni querré a nadie
como te he querido a ti.
Yo sabía que era mentira.
La más dulce de las mentiras
que jamás escuché.
Al verla de espaldas andando hacia la salida de la estación
mientras mi tren se alejaba,
me di cuenta:
todo iba a terminar,
no íbamos a volver a vernos.
Unas cuantas llamadas de teléfono,
y unas cuantas conversaciones de Messenger,
alargaron el final.
Con el tiempo
nos fuimos cansando de la distancia,
las llamadas de teléfono
y las conversaciones de Messenger
poco a poco
se fueron reduciendo
hasta producirnos incomodidad.
Lo último que escuche de sus labios:
nunca he querido ni querré a nadie
como te he querido a ti.
Yo sabía que era mentira.
La más dulce de las mentiras
que jamás escuché.
jueves, 19 de agosto de 2010
AGENCIAMIENTO #1
unas palabras de Henrry Miller extraídas de su libro Hamlet por Deleuze y Guattari en su obra Rizoma.
La mala hierba es la Némesis de los esfuerzos humanos. De todas las existencias imaginarias que prestamos a las plantas, a los animales y a las estrellas, quizá sea la mala hierba la que lleva una vida más sabia. Bien es verdad que la hierba no produce ni flores, ni portaaviones, ni Sermones de la montaña (…) Pero, a fin de cuentas, la hierba siempre tiene la última palabra (…) No hay más salida que la hierba (…) La hierba sólo existe entre los grandes espacios no cultivados. Llena los vacíos. Crece entre, y en medio de otras cosas. La flor es bella, la berza útil, la adormidera nos hace enloquecer. Pero la hierba es desbordamiento, toda una lección moral.
La mala hierba es la Némesis de los esfuerzos humanos. De todas las existencias imaginarias que prestamos a las plantas, a los animales y a las estrellas, quizá sea la mala hierba la que lleva una vida más sabia. Bien es verdad que la hierba no produce ni flores, ni portaaviones, ni Sermones de la montaña (…) Pero, a fin de cuentas, la hierba siempre tiene la última palabra (…) No hay más salida que la hierba (…) La hierba sólo existe entre los grandes espacios no cultivados. Llena los vacíos. Crece entre, y en medio de otras cosas. La flor es bella, la berza útil, la adormidera nos hace enloquecer. Pero la hierba es desbordamiento, toda una lección moral.
martes, 3 de agosto de 2010
LLORAR
lloro recueros:
la memoria
del noctambulo
que sólo
cuando
está solo,
sabe todo lo
que a perdido;
como tus ojos,
que me miran
y los siento
alejarse en
la noche,
entre sus
sombras
lloro por la vida
perdida
en cada cruce
de miradas,
cuando,
en otras piernas,
aprendo
no necesitar
tenerte cerca.
lloro etílicas alegrías,
estruendosos brindis
que cantan
en el amanecer,
al nuevo mañana,
sin importarles
la resaca.
la memoria
del noctambulo
que sólo
cuando
está solo,
sabe todo lo
que a perdido;
como tus ojos,
que me miran
y los siento
alejarse en
la noche,
entre sus
sombras
lloro por la vida
perdida
en cada cruce
de miradas,
cuando,
en otras piernas,
aprendo
no necesitar
tenerte cerca.
lloro etílicas alegrías,
estruendosos brindis
que cantan
en el amanecer,
al nuevo mañana,
sin importarles
la resaca.
domingo, 1 de agosto de 2010
A LA RIBERA DE RIO
El calor que encontré en tu traviesa mirada fue muy superior, sin desmerecerlo, al que hallé entre tus piernas. Fui a verte para reencontrarme con tus besos, apaciguar mi delirio entre tus caricias y arrojar mi hastío en tu mirada. Nunca tuve la intención de retenerte más que setenta y dos horas y unos pocos minutos más entre mis brazos. Me gustan los espíritus libres, y nuca he querido tener una esposa ni esposarme sobre nadie.
Perdido en una tibia borrachera trataba de apaciguar, no sin dificultad, mi deseo: cogerte de la cintura y acercar tu cuerpo al mío para que así, los dos nos fundiésemos siendo uno, ir a tu dormitorio y amarte, saborear otra vez cada poro de tu piel y escuchar tus gemidos hasta que el amanecer nos diese un respiro en aquella calurosa noche de verano.
De la mano, distante en tus pensamientos, me llevaste a la ribera del río, idílico paraje en el que tus labios, en vez de besarme, lanzaron piedras sobre el tejado con el que empecé a construir mi fantasía, destruyéndolo todo y haciéndome caer en picado hasta el suelo, para recoger, en silencio, las lágrimas de mi desconsuelo.
Así me hiciste ver la triste verdad: lo qué pasó en la isla se quedó en la isla, no había razones para ti para repetirlo. Y de vuelta a la realidad, de regreso en mi urbana soledad, otra vez envuelto en mis delirios, mi fantasía quedo a la deriva entre la isla y un nuevo comienzo.
Perdido en una tibia borrachera trataba de apaciguar, no sin dificultad, mi deseo: cogerte de la cintura y acercar tu cuerpo al mío para que así, los dos nos fundiésemos siendo uno, ir a tu dormitorio y amarte, saborear otra vez cada poro de tu piel y escuchar tus gemidos hasta que el amanecer nos diese un respiro en aquella calurosa noche de verano.
De la mano, distante en tus pensamientos, me llevaste a la ribera del río, idílico paraje en el que tus labios, en vez de besarme, lanzaron piedras sobre el tejado con el que empecé a construir mi fantasía, destruyéndolo todo y haciéndome caer en picado hasta el suelo, para recoger, en silencio, las lágrimas de mi desconsuelo.
Así me hiciste ver la triste verdad: lo qué pasó en la isla se quedó en la isla, no había razones para ti para repetirlo. Y de vuelta a la realidad, de regreso en mi urbana soledad, otra vez envuelto en mis delirios, mi fantasía quedo a la deriva entre la isla y un nuevo comienzo.
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