viernes, 27 de agosto de 2010
TARDE EN SILENCIO
Pertenezco a esos: los que piensan que ya está todo dicho. Le doy vueltas en mi cabeza y busco algo no pronunciado: los recibos de la luz se acumulan en la mesita de la entrada, no les importa su soledad, asumen en silencio su abandono; las plantas gritan en silencio hasta que pierden el color verde de sus hojas, veo sus gritos y les doy su ración de agua. Nada me importa mientras permanezca el silencio de lavadoras viejas y radios mal sintonizadas. Afuera, más silencio. Son las cuatro de la tarde, es verano, hace calor. Un desierto de asfalto con oasis de saldo. Lo que queda: un horizonte plano en el que ejecutar nuestras elecciones. Ya lo dijo Bukowski: poco amor/ o poca vida/ no es tan malo// lo que cuenta/ es observar las paredes/ yo nací para eso.
jueves, 26 de agosto de 2010
AGENCIAMIENTO #5 y #6
Hoy son ellas son las que hablan:
sOY LA PERRA MáS PERRA QUE JAMáS NADIE HAYA ABANDONADO.
miriam reyes
...pOR SABER QUE NO HAY CALOR COMO EL QUE QUE ME DISTE AL CORRERTE DENTRO.
ana pérez cañamares
sOY LA PERRA MáS PERRA QUE JAMáS NADIE HAYA ABANDONADO.
miriam reyes
...pOR SABER QUE NO HAY CALOR COMO EL QUE QUE ME DISTE AL CORRERTE DENTRO.
ana pérez cañamares
miércoles, 25 de agosto de 2010
AGENCIAMIENTO #2 y #3
tODOS LOS TéRMINOS QUE ELIJO PARA PENSAR SON PARA MI TéRMINOS EN EL SENTIDO PROPIO DE LA PALABRA: VERDADERAS TERMINACIONES.
antonine artaud
cUANDO UNO ESCRIBE HASTA CONVERTIR LA ESCRITURA EN UN VICIO, LO úNICO QUE HACE ES EXPLORAR. y PARA EXPLORAR HAY QUE IR HASTA EL FONDO. lO PEOR ES QUE UNA VEZ EN EL FONDO ES IMPOSIBLE REGRESAR.
pedro juan gutierrez
antonine artaud
cUANDO UNO ESCRIBE HASTA CONVERTIR LA ESCRITURA EN UN VICIO, LO úNICO QUE HACE ES EXPLORAR. y PARA EXPLORAR HAY QUE IR HASTA EL FONDO. lO PEOR ES QUE UNA VEZ EN EL FONDO ES IMPOSIBLE REGRESAR.
pedro juan gutierrez
sábado, 21 de agosto de 2010
LA MáS DULCE DE LAS MENTIRAS
Y todo se acabó.
Al verla de espaldas andando hacia la salida de la estación
mientras mi tren se alejaba,
me di cuenta:
todo iba a terminar,
no íbamos a volver a vernos.
Unas cuantas llamadas de teléfono,
y unas cuantas conversaciones de Messenger,
alargaron el final.
Con el tiempo
nos fuimos cansando de la distancia,
las llamadas de teléfono
y las conversaciones de Messenger
poco a poco
se fueron reduciendo
hasta producirnos incomodidad.
Lo último que escuche de sus labios:
nunca he querido ni querré a nadie
como te he querido a ti.
Yo sabía que era mentira.
La más dulce de las mentiras
que jamás escuché.
Al verla de espaldas andando hacia la salida de la estación
mientras mi tren se alejaba,
me di cuenta:
todo iba a terminar,
no íbamos a volver a vernos.
Unas cuantas llamadas de teléfono,
y unas cuantas conversaciones de Messenger,
alargaron el final.
Con el tiempo
nos fuimos cansando de la distancia,
las llamadas de teléfono
y las conversaciones de Messenger
poco a poco
se fueron reduciendo
hasta producirnos incomodidad.
Lo último que escuche de sus labios:
nunca he querido ni querré a nadie
como te he querido a ti.
Yo sabía que era mentira.
La más dulce de las mentiras
que jamás escuché.
jueves, 19 de agosto de 2010
AGENCIAMIENTO #1
unas palabras de Henrry Miller extraídas de su libro Hamlet por Deleuze y Guattari en su obra Rizoma.
La mala hierba es la Némesis de los esfuerzos humanos. De todas las existencias imaginarias que prestamos a las plantas, a los animales y a las estrellas, quizá sea la mala hierba la que lleva una vida más sabia. Bien es verdad que la hierba no produce ni flores, ni portaaviones, ni Sermones de la montaña (…) Pero, a fin de cuentas, la hierba siempre tiene la última palabra (…) No hay más salida que la hierba (…) La hierba sólo existe entre los grandes espacios no cultivados. Llena los vacíos. Crece entre, y en medio de otras cosas. La flor es bella, la berza útil, la adormidera nos hace enloquecer. Pero la hierba es desbordamiento, toda una lección moral.
La mala hierba es la Némesis de los esfuerzos humanos. De todas las existencias imaginarias que prestamos a las plantas, a los animales y a las estrellas, quizá sea la mala hierba la que lleva una vida más sabia. Bien es verdad que la hierba no produce ni flores, ni portaaviones, ni Sermones de la montaña (…) Pero, a fin de cuentas, la hierba siempre tiene la última palabra (…) No hay más salida que la hierba (…) La hierba sólo existe entre los grandes espacios no cultivados. Llena los vacíos. Crece entre, y en medio de otras cosas. La flor es bella, la berza útil, la adormidera nos hace enloquecer. Pero la hierba es desbordamiento, toda una lección moral.
martes, 3 de agosto de 2010
LLORAR
lloro recueros:
la memoria
del noctambulo
que sólo
cuando
está solo,
sabe todo lo
que a perdido;
como tus ojos,
que me miran
y los siento
alejarse en
la noche,
entre sus
sombras
lloro por la vida
perdida
en cada cruce
de miradas,
cuando,
en otras piernas,
aprendo
no necesitar
tenerte cerca.
lloro etílicas alegrías,
estruendosos brindis
que cantan
en el amanecer,
al nuevo mañana,
sin importarles
la resaca.
la memoria
del noctambulo
que sólo
cuando
está solo,
sabe todo lo
que a perdido;
como tus ojos,
que me miran
y los siento
alejarse en
la noche,
entre sus
sombras
lloro por la vida
perdida
en cada cruce
de miradas,
cuando,
en otras piernas,
aprendo
no necesitar
tenerte cerca.
lloro etílicas alegrías,
estruendosos brindis
que cantan
en el amanecer,
al nuevo mañana,
sin importarles
la resaca.
domingo, 1 de agosto de 2010
A LA RIBERA DE RIO
El calor que encontré en tu traviesa mirada fue muy superior, sin desmerecerlo, al que hallé entre tus piernas. Fui a verte para reencontrarme con tus besos, apaciguar mi delirio entre tus caricias y arrojar mi hastío en tu mirada. Nunca tuve la intención de retenerte más que setenta y dos horas y unos pocos minutos más entre mis brazos. Me gustan los espíritus libres, y nuca he querido tener una esposa ni esposarme sobre nadie.
Perdido en una tibia borrachera trataba de apaciguar, no sin dificultad, mi deseo: cogerte de la cintura y acercar tu cuerpo al mío para que así, los dos nos fundiésemos siendo uno, ir a tu dormitorio y amarte, saborear otra vez cada poro de tu piel y escuchar tus gemidos hasta que el amanecer nos diese un respiro en aquella calurosa noche de verano.
De la mano, distante en tus pensamientos, me llevaste a la ribera del río, idílico paraje en el que tus labios, en vez de besarme, lanzaron piedras sobre el tejado con el que empecé a construir mi fantasía, destruyéndolo todo y haciéndome caer en picado hasta el suelo, para recoger, en silencio, las lágrimas de mi desconsuelo.
Así me hiciste ver la triste verdad: lo qué pasó en la isla se quedó en la isla, no había razones para ti para repetirlo. Y de vuelta a la realidad, de regreso en mi urbana soledad, otra vez envuelto en mis delirios, mi fantasía quedo a la deriva entre la isla y un nuevo comienzo.
Perdido en una tibia borrachera trataba de apaciguar, no sin dificultad, mi deseo: cogerte de la cintura y acercar tu cuerpo al mío para que así, los dos nos fundiésemos siendo uno, ir a tu dormitorio y amarte, saborear otra vez cada poro de tu piel y escuchar tus gemidos hasta que el amanecer nos diese un respiro en aquella calurosa noche de verano.
De la mano, distante en tus pensamientos, me llevaste a la ribera del río, idílico paraje en el que tus labios, en vez de besarme, lanzaron piedras sobre el tejado con el que empecé a construir mi fantasía, destruyéndolo todo y haciéndome caer en picado hasta el suelo, para recoger, en silencio, las lágrimas de mi desconsuelo.
Así me hiciste ver la triste verdad: lo qué pasó en la isla se quedó en la isla, no había razones para ti para repetirlo. Y de vuelta a la realidad, de regreso en mi urbana soledad, otra vez envuelto en mis delirios, mi fantasía quedo a la deriva entre la isla y un nuevo comienzo.
sábado, 31 de julio de 2010
DEFINICIóN DEL YO ABSURDO
Sin sentido, por alguna caprichosa pulsión que hace tiempo olvidé y ya no comprendo, trato de oponerme y ser contrario a la razón dominante buscando, sin haberla encontrado todavía, mi diferencia: ese rastro de originalidad que quiero creer que debe haber en mi interior; ese peculiar rasgo con el que tratar de ser distinto a lo que me rodea.
Alejándome de las costumbres impuestas, me decanto por la locura y acumulando contradicciones indago en lo extraño. La normalidad me produce una antipatía difícil de soportar y sus convencionalismos me son sumamente incómodos: una rígida mediocridad de la que no quiero formar parte. No me preocupa el rechazo que pueda provocar ni el violento final al que me puedan llevar tanto orgullo, me basta con ser fastidioso e incordiar a aquello que tanto desprecio.
Alejándome de las costumbres impuestas, me decanto por la locura y acumulando contradicciones indago en lo extraño. La normalidad me produce una antipatía difícil de soportar y sus convencionalismos me son sumamente incómodos: una rígida mediocridad de la que no quiero formar parte. No me preocupa el rechazo que pueda provocar ni el violento final al que me puedan llevar tanto orgullo, me basta con ser fastidioso e incordiar a aquello que tanto desprecio.
miércoles, 28 de julio de 2010
TRAS LA TORMENTA...
Pasados los días aciagos, vuelvo a encontrar el horizonte despejado. Un horizonte en calma que me cuesta describir con palabras. Me basta con sentir en cada poro de mi piel esta sensación que me invade: una sensación de paz y tranquilidad en la que se disipan, como la bruma en alta mar, todos los odios; una sensación de paz y tranquilidad en las que todas las desilusiones, las recientes y las que parecían olvidadas, se pierden en un más allá de la memoria, como las imágenes de otra inútil borrachera; una sensación tan agradable que logro evadirme de los asfixiantes tiempos impuestos por la lógica dominante: no me importan los años que tengo, no me importa no tener trabajo, no me importa no tener dinero, no me importa mi soledad, no me importa saberme un ser distinto en un mundo absurdo, egoísta y lleno de complicaciones sin sentido. Hoy, parto de cero, poniendo todo ese tiempo impuesto bajo mis pies, expectante a todas las encrucijadas que me encuentre en el camino, sabiendo que algún día volveré a llorar, sabiendo que algún día lo volveré a ver todo negro, sabiendo que ni la alegría ni la melancolía duran para siempre, sabiendo, en definitiva, que vivimos en un mundo agridulce.
jueves, 22 de julio de 2010
SUCEDE...
Y sucede
que me canso de ser ese:
el mismo perro sin dueño
que no tiene a donde volver;
sucede
que cada noche tengo el mismo sueño
y nunca recuerdo como llegué hasta él;
sucede
que el cielo es azul
y mis ojos cada día son más grises;
sucede
que todo sucede
y yo me quedo atrás, planeando
por la inconsistencia del delirio
que quiso ser sueño y no llego a ser
más que tenue susurro.
que me canso de ser ese:
el mismo perro sin dueño
que no tiene a donde volver;
sucede
que cada noche tengo el mismo sueño
y nunca recuerdo como llegué hasta él;
sucede
que el cielo es azul
y mis ojos cada día son más grises;
sucede
que todo sucede
y yo me quedo atrás, planeando
por la inconsistencia del delirio
que quiso ser sueño y no llego a ser
más que tenue susurro.
martes, 13 de julio de 2010
POéTICA 7-2010
Escribo por una fijación flagelante, tortuosa, una fijación que busca lo contrario: encontrar el camino a un estado donde nada permanezca, donde nada siga siendo lo mismo. Pero sucede lo contrario, sucede que sigo siendo yo mismo: la misma máscara que se define con las mismas palabras con las que intento liberarme.
Escribo porque soy un cobarde, porque no soy capaz de decir lo que siento a quien quiero que sepa todo lo que siento, y sólo soy capaz de disfrazarme con palabras, las mismas palabras que definen, forman y conforman la máscara de la que intento librarme.
Escribo porque lo bueno pasa, pasa y rápidamente se olvida; porque lo malo permanece, duele, aprieta el cuello y, erróneamente, pienso que mediante palabras puedo salvarme.
Escribo porque me aburro, porque el tiempo pesa: toneladas de tiempo muerto, toneladas de horas muertas que no pasan, toneladas de horas que se cargan en la espalda y me depositan sobre mi mismo.
Cansado de ser yo, escribo para hartarme de mi mismo y, por hastío, intentar ser otro.
Escribo porque soy un cobarde, porque no soy capaz de decir lo que siento a quien quiero que sepa todo lo que siento, y sólo soy capaz de disfrazarme con palabras, las mismas palabras que definen, forman y conforman la máscara de la que intento librarme.
Escribo porque lo bueno pasa, pasa y rápidamente se olvida; porque lo malo permanece, duele, aprieta el cuello y, erróneamente, pienso que mediante palabras puedo salvarme.
Escribo porque me aburro, porque el tiempo pesa: toneladas de tiempo muerto, toneladas de horas muertas que no pasan, toneladas de horas que se cargan en la espalda y me depositan sobre mi mismo.
Cansado de ser yo, escribo para hartarme de mi mismo y, por hastío, intentar ser otro.
viernes, 9 de julio de 2010
SANGRE
tengo los huevos
manchados
con tu sangre.
no te preocupes,
me gusta
tanto como a ti
follar
cuando estas con la regla.
ahora, también, puedes
volver a llamarme cerdo,
pues
no pienso ducharme.
voy a dejarme dormir
y que todo esto se seque en el sueño.
voy a llevarme tus restos
para no perderte
ni en la más oscura y triste
de mis pesadillas.
manchados
con tu sangre.
no te preocupes,
me gusta
tanto como a ti
follar
cuando estas con la regla.
ahora, también, puedes
volver a llamarme cerdo,
pues
no pienso ducharme.
voy a dejarme dormir
y que todo esto se seque en el sueño.
voy a llevarme tus restos
para no perderte
ni en la más oscura y triste
de mis pesadillas.
sábado, 26 de junio de 2010
sábado, 19 de junio de 2010
TRES INSTANTES ANTES DE LAS 5:00 a.m. y UN MAL DESPERTAR
4:00 a.m.
a esta hora
todo intento de poética es un juego de sombras,
pura vanidad que me mantiene
perdido en un tira y afloja
por saber dónde vives,
por querer acabar la noche
acurrucado entre tus piernas.
4:37 a.m.
guardar el recuerdo de lo que no fue:
mis manos sobre tus caderas,
el sabor de tu piel,
el hedor de tu sexo,
recorrer con mi lengua tu cuerpo,
mi polla dentro de ti,
para, sin querer,
derramarme sobre tu vientre.
4:47 a.m.
no hubiese estado mal
que tú y yo, sin conocernos,
nos hubiésemos usado,
el uno al otro,
como bastón de ciego,
para guiar nuestros cuerpos
en la oscuridad de la noche,
sabiendo que nada de esto
pudiese durar poco más
que el mismo desencuentro.
13:23 p.m
una mañana
que bien podría haber empezado
desabrazándonos
la soledad
sin saber,
siquiera al despedirnos,
el nombre del otro.
a esta hora
todo intento de poética es un juego de sombras,
pura vanidad que me mantiene
perdido en un tira y afloja
por saber dónde vives,
por querer acabar la noche
acurrucado entre tus piernas.
4:37 a.m.
guardar el recuerdo de lo que no fue:
mis manos sobre tus caderas,
el sabor de tu piel,
el hedor de tu sexo,
recorrer con mi lengua tu cuerpo,
mi polla dentro de ti,
para, sin querer,
derramarme sobre tu vientre.
4:47 a.m.
no hubiese estado mal
que tú y yo, sin conocernos,
nos hubiésemos usado,
el uno al otro,
como bastón de ciego,
para guiar nuestros cuerpos
en la oscuridad de la noche,
sabiendo que nada de esto
pudiese durar poco más
que el mismo desencuentro.
13:23 p.m
una mañana
que bien podría haber empezado
desabrazándonos
la soledad
sin saber,
siquiera al despedirnos,
el nombre del otro.
jueves, 17 de junio de 2010
PRESA del INSOMNIO
así, algunas noches
me gustaría salir de este cuerpo,
convertirme en niebla
y perderme en la mañana.
me gustaría salir de este cuerpo,
convertirme en niebla
y perderme en la mañana.
domingo, 13 de junio de 2010
NOCHE
noche oscura. noche lluviosa.
noche que vuelve sola
a una mañana
que se volverá el ayer
donde remontar el vuelo,
a pesar del vértigo
que me produce tu distancia,
y olvidar que te tuve cerca,
olvidar que te tuve dentro de mí.
noche que vuelve sola
a una mañana
que se volverá el ayer
donde remontar el vuelo,
a pesar del vértigo
que me produce tu distancia,
y olvidar que te tuve cerca,
olvidar que te tuve dentro de mí.
sábado, 5 de junio de 2010
GOLPE de CALOR
Encerrado en la oscuridad de mi apartamento, a cientos de kilómetros del mar, huyo de este calor con sabor a asfalto navegando por la red de redes pescando las noticias de los que están lejos.
Un amigo me dice que está en el mar, en esa mierda azul con arena y sombrillas, descansando de las fiestas y de las drogas; se siente bien: la piel salada húmeda y la brisa marina acariciándole susurros en la nuca.
También me dice que en mis poemas se escriben con palabras que sólo reflejan desesperanza y el encadenamiento a una rutina que palidece la piel y ensordece las caricias que la más oscura de las vidas siempre regala.
Sigo las pistas que las palabras, vía mail-conexión wifi, dejan ante mí mirada y recaigo en Cala-Blava, donde un transparente azul mar mediterráneo disuelve la rutinaria desesperanza como si fuese más sal sacandola de mi cuerpo y perdiéndola en la alta mar.
Mientras un sol quema mi piel y me recuerda que estoy vivo, me recuerda que siempre hay un más allá del fluorescente, del ordenador, de los viajes en metro y de, en definitiva, todo lo que conlleva vivir en esta cárcel de asfalto.
Un amigo me dice que está en el mar, en esa mierda azul con arena y sombrillas, descansando de las fiestas y de las drogas; se siente bien: la piel salada húmeda y la brisa marina acariciándole susurros en la nuca.
También me dice que en mis poemas se escriben con palabras que sólo reflejan desesperanza y el encadenamiento a una rutina que palidece la piel y ensordece las caricias que la más oscura de las vidas siempre regala.
Sigo las pistas que las palabras, vía mail-conexión wifi, dejan ante mí mirada y recaigo en Cala-Blava, donde un transparente azul mar mediterráneo disuelve la rutinaria desesperanza como si fuese más sal sacandola de mi cuerpo y perdiéndola en la alta mar.
Mientras un sol quema mi piel y me recuerda que estoy vivo, me recuerda que siempre hay un más allá del fluorescente, del ordenador, de los viajes en metro y de, en definitiva, todo lo que conlleva vivir en esta cárcel de asfalto.
miércoles, 26 de mayo de 2010
LA INSATISFACCIÓN DEL ONANISTA ENVIDIOSO
Fingido o no, pienso en la voluptuosidad del orgasmo femenino, su humedad, la electricidad recorriendo un cuerpo que sólo puede responder con espasmos. Más que la intensidad del gemido, es el movimiento involuntario del cuerpo. Un placer negado a la testosterona, ese ansia por dominar, ese ansia por controlar, que acaba siempre del mismo modo: igual que cuando termino un poema, autocomplacido, con cara de tonto, pensando que lo mismo he hecho un buen trabajo.
martes, 18 de mayo de 2010
PRODUCTO PERECEDERO
Todos los días atrapado en el mismo día. Un sólo día en torno a un trabajo de peón oficinista. Otra página más en mi abultado currículo de trabajos de mierda, de los cuales ninguno duró tanto como el de ahora.
Desde la amplitud del ventanal, observo como empieza otra primavera. En ella busco una salida, una salida distinta que no me lleve ni a Granada, ni a Ella, ni a ningún otro lugar de aquel pasado que hace tiempo que ya no está.
El horizonte es mío. Más allá de la pantalla del ordenador hay un lugar donde las palabras escriben otra historia, donde las palabras programaran algo distinto: otra Granada, otra Ella... un futuro diferente al que pretende sobrevivir este perecedero presente.
Una línea de fuga, un punto de ruptura de la narración prevista...
Desde la amplitud del ventanal, observo como empieza otra primavera. En ella busco una salida, una salida distinta que no me lleve ni a Granada, ni a Ella, ni a ningún otro lugar de aquel pasado que hace tiempo que ya no está.
El horizonte es mío. Más allá de la pantalla del ordenador hay un lugar donde las palabras escriben otra historia, donde las palabras programaran algo distinto: otra Granada, otra Ella... un futuro diferente al que pretende sobrevivir este perecedero presente.
Una línea de fuga, un punto de ruptura de la narración prevista...
lunes, 17 de mayo de 2010
AUTóMATA
A medida que va empezando el día, todas las palabras que hay dentro de mi cabeza me van recordando quien y como soy. Al tiempo que van dibujando el hoy que empieza. Así, en una posición de sumisa asunción, antes de entrar en el metro ya se quién soy, donde estoy y para que estoy donde estoy. Inmerso en esa comprimida biografía a la que he sido asignado en los primeros instantes de la jornada, como un autómata programado voy haciendo lo que tengo que hacer, pautas que se repiten casi idénticas día tras día y que podrían ser previstas matemáticamente. Hasta que acaba el día y todo queda suspendido como un PC, que con la pantalla apagada, permanece con todos los programas encendidos, a la espera del estimulo externo que lo vuelva a encender.
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