en cuanto a la tristeza como forma de venerar la libertad
Leopoldo María Panero
vuelvo a casa, afligido por el látigo de ese ser invisible
y el pronto calor que ya empieza a provocar la sequedad
en los labios y la garganta, en cuerpo que no sabe como aguanta.
vuelvo a casa en un autobús atestado de caras cansadas
mirando por la ventana la vida pasar: lo que sucede
cuando yo no estoy, cuando la ruina como forma
es el hecho que a todo le da sentido, eso que se pierde
en el transcurso de una historia que alguien nos cuenta.
vuelvo a casa, camino por la calle dando forma
a otro poema más hecho de tedio y hastío, el mismo idéntico
argumento: una y otra vez, sin posibilidad de huir de él.